¿Alguna vez te has sentido invisible?
Como si tu voz no importara, como si tu luz se hubiera apagado.
Mujer… sé lo que es mirar al espejo y no reconocer a la mujer que solía soñar, que reía con libertad, que creía que había algo más para ella.
Pero hoy vengo a recordarte algo que no viene de mí, viene de Dios:
“Tú eres mi hija amada, en ti tengo complacencia” (Lucas 3:22).
No lo dijo porque eres perfecta. Lo dijo porque eres suya.
No lo dijo porque tienes todo en orden. Lo dijo porque te ama incluso en medio del caos.
Tal vez la rutina te ha desgastado, la soledad te ha visitado en silencio, o tus errores pasados te han susurrado que ya no hay vuelta atrás…
Pero escucha esto:
Dios no te dejó de mirar.
Él sigue viendo oro donde tú ves cenizas.
Sigue viendo propósito donde tú solo ves cansancio.
Sigue viendo identidad cuando tú solo ves confusión.
Mujer, tú fuiste diseñada para brillar.
No desde la apariencia…
No desde el hacer…
Sino desde el ser.
Desde la identidad de hija redimida, amada, escogida y llamada.
Efesios 2:10 dice:
«Porque somos hechura suya, creadas en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.»
¿Y sabes qué significa eso?
Que todavía hay un camino por recorrer.
Que no todo terminó contigo…
Al contrario, todo puede comenzar hoy.
Permíteme caminar contigo en ese proceso.
Dios quiere que brilles con propósito, no con esfuerzo humano,
sino con la luz que Él ya puso dentro de ti.
Hoy es el día de regresar a tu diseño original.
Hoy es el día de volver a ti, de volver a Dios.
Y si sientes que esto es para ti…
Entonces este es tu momento.
Te invito a la Nuestra comunidad de mujeres valientes, de Dia de encuentro con propósito:
No estás sola. Este es el tiempo de tu transformación.
Dios te bendiga
By Maggly Barreto

